
Nacimiento del Cine Puertorriqueño
Antes de comenzar a reseñar el libro Nacimiento del Cine Puertorriqueño, del periodista Juan Ortiz Jiménez, es importante conocer los datos históricos detrás de esta publicación y su importancia en el medio del cine puertorriqueño, debido a la relevancia de su contenido, el cual se mantiene vigente hasta el presente.
El libro Nacimiento del Cine Puertorriqueño fue publicado en Diciembre del 2007 y presentado al público en febrero del 2008. Este libro que se compone de tan solo 59 páginas es en realidad un artículo titulado originalmente 40 Años de la Cinematografía en Puerto Rico, el cuál fue publicado en dos partes en enero de 1952 en Puerto Rico Ilustrado. El periodista Juan Ortíz Jiménez, en ese entonces un jóven de tan solo 23 años de edad, tuvo la ardua tarea de recopilar toda la información existente del cine puertorriqueño el cuál consistía en cero, pues no se había escrito un artículo que entrevistara, o recopilara información sobre el mismo. Juan Ortíz solo se topó con unas notas de publicaciones viejas del Almanaque Asenjo con las cuales pudo indetificar al Sr. Rafael Colorado, un español radicado en Puerto Rico del cuál se le conocía su aportación solo como fotógrafo.
En un lapso de casi dos años, con el publicador encima de sus hombros para publicar el artículo y la difícil tarea de realizar la primera y única entrevista a el Sr. Colorado y una al Sr. Juan Viguie padre, Juan Ortíz publica los artículos que no solo han servido de base para las siguientes investigaciones realizadazas por el historiador Kino García, el Sr. José Artemio Torres y la Investigadora Rose Marie Bernier, si no que son hasta el sol de hoy el único documento existente que nos presenta a la figura de don Rafael Colorado junto al Sr. Antonio Capella, pionero en el cine puertorriqueño. A base de entrevistas donde cuentan en sus propias palabras la llegada del cinematógrafo a Puerto Rico y los primero intentos de una industria local. Estos artículos, cuentan además con las únicas fotos de las películas perdidas de Colorado. El contenido de este documento, es de gran importancia para toda aquella persona que tenga un interés genuino en la historia de nuestro cine y claro está que primordialmente el mismo es importante para todo profesional del cine puertorriqueño.
Estos artículos son los que componen dicho libro, por lo que después de más de medio siglo todo jóven estudiante de cine tiene el privilegio de indagar, apreciar, saborear nuestra historia en sus manos y tener el primer artículo sobre la verdadera historia del cine puertorriqueño en sus manos. Aún hoy día es, fuera del libro “Historia de Cine Puertorriqueño” de Kino García, que dicho sea de paso, es uno de los libros de cine puertorriqueño más completos hasta el sol de hoy.
El libro narra la historia del cine desde sus comienzos en Francia en 1895, cuando los hermanos Lumiere hacen la primera presentación pública pagada y no lleva hasta el momento en que se conoce que llegó el primer cinematógrafo en la isla, a manos de un francés antiguo dependiente de Pathé, una casa productora de filmes. Nos narra los primeros intentos de una industria de la boca del mismo Sr. Colorado, quién nos narra sus primeros filmes y cortos noticiosos además del Sr. Viguie padre, quien también forma parte de esta labor. Desde 1912 hasta los principios de la División de la Comunidad (DIVEDCO) el libro nos narra los intentos posteriores a Colorado de la manos de Luís Llorens Torrens, la primera casa productora extranjera radicada en la isla, la Porto Rico Photoplays y la primera película hablada a cargo del sr. Viguie padre en 1934. También, el libro nos menciona los factores por lo que estos intentos fallaron, siendo la mayoría de estos recurrentes hoy día, como la falta de dinero, falta de apoyo del público, la competencia contra Hollywood, las rencillas personales o celos profesionales y la falta de distribución.
Al leer el libro uno puede analizar en el contexto histórico como se han mantenido logros importantísimos que con el tiempo han pasado desapercibidos en la historia. Entre ellos los intentos del Sr. Rafael Ramos Cobían con dos películas filmadas en Hollywood con actores extranjeros y famosos.
El libro concluye mencionando los intentos del Sr. Cobían y el vacío de casi una década hasta la llegada de la DIVEDCO, concluyendo que todavía quedan cabos por atar haciendo referencia a los datos de los cuales no se tiene referencia y a la triste realidad de enfrentar que no existen o no se han encontrado copias de las primeras películas puertorriqueñas antes de la DIVEDCO.
Como mencioné anteriormente, cualquier historiador, investigador, estudiante de cine o profesional del medio le debe al Sr. Juan Ortiz Jiménez y a la publicación de estos artículos el salvar del olvido las hazañas del Sr. Colorado y Viguie padre y de documentar para la historia la única entrevista que se tiene hasta la fecha del Sr. Colorado. El hecho de convertir la publicación de los artículos a libro gracias a la editorial Tiempo Nuevo, es una de las maneras mas astutas para continuar salvaguardando esta importante información y de hacerla accesible a todo el que desee tener tan valiosa información en su biblioteca personal.
El libro mantiene las bases del articulo, se divide en las dos partes originales y no se le añadió o corrigió información. Aunque a primera instancia, el escritor considero la idea de añadir nueva información que se había recopilado, se decidió mantenerse fiel a la versión publicada originalmente. El libro se lee rápidamente y cuenta con las fotos que acompañaban al artículo original con una calidad increíble. El diseño de la portada y contraportada esta hermosísimo y es de muy buen material Y el contenido del libro de más esta decir que es valiosísimo. El único defecto que tiene esta publicación son los errores ortográficos, que son varios. Al parecer la publicación no pudo someterse a un largo periodo de revisiones y ediciones quizás por falta de editor o de tiempo. Pero entendemos que no es un defecto grave.
El libro, nos presenta la historia del cine, en sus primeros 30 años, de la boca del Sr. Colorado y el Sr. Viguie. Esto no resulta un defecto pues los entrevistados fueron bastante sinceros y lograron dar con aciertos datos que en el presente se han corroborado. Pero a su vez, al depender solo de su memoria, obviaron u olvidaron datos que aunque algunos de ellos se conocen hoy, otros, parecen estar perdidos en la historia y lo que podría ser peor aun, en la memoria colectiva. Por ejemplo, el Sr. Colorado, comienza la entrevista mencionando que “Las exhibiciones de cine fueron iniciadas en Puerto Rico por un francés dependiente antiguo de Pathé.” Esta frase, la historiadora Rose Marie Bernier, la pudo corroborar en el 2004, buscando en periódicos de la época en el Archivo Nacional de Puerto Rico. De hecho, pudo localizar y corroborar el nombre de dicho francés, Eduard Hervet, quien junto a su esposa, llego a la isla, ofreció su primera exhibición en el Teatro La Perla en Ponce en el 1901, luego lo presento en Mayagüez y finalmente en San Juan en el Teatro Tapia en aquel entonces teatro Municipal. Pero, a su vez, Rose Marie encuentra que uno de esos artículos de periódicos menciona en una pequeña reseña del 8 de julio de 1901 que el cinematógrafo de dicho francés, “es el mejor que se ha exhibido en Puerto Rico”, dejando las puertas abiertas para creer que incluso antes de Hervet, ya se había exhibido un cinematógrafo en la isla.
Otros datos que se pierden o que no están en el articulo, suceden cuando el Sr. Colorado narra como llegó a la isla. Menciona que llegó por la Guerra Hispanoamericana, pero no menciona fecha ni si fue antes de dicha Guerra, como de hecho, sucedió. Menciona que su incursión en el cine lo fue haciendo la película “Un Drama en Puerto Rico”, pero no menciona que ya antes de ella había hecho algunos cortos noticiosos y que incluso había poseído una de las primeras cine carpas en el viejo San Juan, frente a la escuela Julián Acosta al lado de la Plaza Colon. Tampoco recuerda a donde fueron a parar sus copias, por lo que lamentablemente, hasta el sol de hoy, se consideran perdidas. Estos y otros datos parecidos, se pierden en este libro, lo cual es fácil de entender pues durante los 50 Juan Ortiz no pudo disfrutar el beneficio de muchos de nosotros, el tener un Archivo Nacional donde estuvieran almacenados todos estos importantísimos documentos o de alguna biblioteca de Universidad que los tuviera. Por lo que su único recurso infalible eran las entrevistas y confiar en los datos que sus entrevistados le ofrecían.
El libro cuenta, finalmente, con una pequeña biografía del Sr. Juan Ortiz, acompañada de una foto a color, la cual nos da un breve resumen de las aportaciones que a hecho Juan Ortiz no solo al cine, si no al periodismo y a la radio.
Reseña escrita por Kathy García